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Respaldan nominación de Alfonso de Urresti a la presidencia del Senado
COMUNICADO DE PRENSA Dirigente del Partido Socialista Raúl Cárdenas y ex Diputada Ana María Bravo …
Al caminar por ese enorme pasillo, las tablas del piso rechinaban. Ya me aburría cuando saltó el pestillo de una habitación pequeña, y salió un hombre alto, y aunque los patos asados caían en el desértico Melefquén, el hombre venía, como dice mi santa madre, «forrado», con una corbata perfecta, con un nudo perfecto, y una bufanda escocesa al cuello. Como que adivinó mi mirada sarcástica y burlona y solo me dijo – «hace frío». Me sorprendió su voz de un agradable conversador. – Hola, me dijo, soy Arse Guerra. Como que el nombre “Arse” no me sonaba, pero me guardé la opinión para no incomodar. Hola, respondí ceremoniosamente.
Un día salí a caminar por la calle Carlos Acharán en dirección a la Biblioteca Pública donde la genial Olga Nass de la Jara, es reina, y veo en el antejardín de la casa de Don Armando un afiche clavado a dos listones de dos por dos con don tirantes de alambre atornillados a la pared de madera. Ahí aparecía sonriente el Profesor Normalista y Candidato a Concejal. Pensé para mí que era una muy buena alternativa, ya que todos los profesores de Panguipulli votarían por el para tener un representante del gremio en la “Casa del Pueblo”. O yo me equivoqué, o los colegas prefirieron a los Populistas con promesas incumplibles. Armando se negaba a hacer promesas. Su candidatura era desde la honestidad. Solo ofrecería eso. Pero la gente no quiere gente honesta. Este candidato normalista, era y es un consecuente. Prefirió perder a mentir. De hecho no hizo campaña, ya que partía de la base del reconocimiento. Después entendí que en realidad él no era para ser político de carrera, lo habían formado en el seno familiar con una ética y una moral a prueba de todo. También influyó que al parecer partió tarde, y como que llegó último. Se negó rotundamente a ir a los debates. No era lo suyo, pero estuvo en la papeleta. Respecto de lo mismo, nos encontramos un día en la calle y me preguntó que me parecía su candidatura, solo atiné a ser lo más honesto que pude, para no herir sus sentimientos – Le respondí con otra pregunta –
El año 1972 el jovencísimo Armando Guerra, con un traje negro de velorio, perfectamente peinado a la gomina y con una mirada que es y siempre será una mezcla de ironía y parsimonia, descendió del bus carril en el villorrio de Malalhue, que era una calle, y se había equivocado, era en Kilche. Ahí debía aterrizar, pero no se hizo problema, y con la calma acostumbrada, el primer día llegó trotando. Cuando no había en que trasladarse, a lo “Forest Gump”, corría para llegar responsablemente a trabajar.

COMUNICADO DE PRENSA Dirigente del Partido Socialista Raúl Cárdenas y ex Diputada Ana María Bravo …