Por Javier Berrocal V.
Panguipulli.- A las 22 horas de este sábado, se congregó la comunidad católica de Panguipulli en el templo Parroquial para vivir la Vigilia Pascual 2018, donde la Iglesia entera espera en vela la resurrección de Cristo, el Señor.
La celebración tiene dos partes claramente marcadas: comienza a oscuras y termina con luz. Esto es porque al comenzar, Jesús yace muerto, por lo que se empieza a oscuras y sin cantos. El párroco de Panguipulli, padre Alejandro Gutiérrez, bendijo el fuego en la entrada del templo y entraron en procesión junto a los acólitos y al diácono Darío Montecinos, quien llevaba el Cirio Pascual, que es una vela gigante que simboliza a Cristo y se enciende por primera vez en esta Misa, para seguir acompañando las celebraciones durante el tiempo de Pascua. Posterior a eso sólo se utilizará en bautizos y funerales.
Al llegar al altar se canta el Pregón Pascual, canto antiguo y que por tradición relata lo acontecido al Pueblo de Israel y cómo Dios con su bondad eterna los ha salvado, conmemorando la Pascua Judía en que Moisés los sacó de Egipto; pero también habla de que la misma noche trae la Salvación al Mundo, con la resurreción de Cristo. El Pregón, como ya es tradición en nuestra parroquia, lo cantó el laico Guido Troncoso.
Luego de las lecturas del Antiguo Testamento viene el momento del Gloria (canto que no se cantó durante toda la Cuaresma, excepto en ocasiones especiales como Jueves Santo), en el que se marca la Resurrección de Cristo, se encienden las luces y se viste el altar. Se corren las cortinas que tapaban el retablo y se tocan las campanas.
El Santísimo se trasladó desde su tabernáculo temporal hasta el Sagrario del Altar, donde seguirá hasta la próxima semana santa. La comunidad renovó sus promesas bautismales, recibió la aspersión de Agua Bendita, y posterior a la Misa, a eso de las 00:15, los Servidores del Altar repartieron chocolates y dulces a los niños que asistieron.






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