De interés | Mocho-Choshuenco, el silencioso vecino del volcán Villarrica

Las crónicas de la época señalan que para la erupción de 1864 los flujos piroclásticos corrían por las laderas como “arroyos de fuego” y las aguas del lago Panguipulli hirvieron.


Vista Mocho Choshuenco desde Puerto Fuy / Gentileza Huilo Huilo

Vista Mocho Choshuenco desde Puerto Fuy / Gentileza Huilo Huilo

Fue la última erupción registrada del Mocho-Choshuenco, el complejo volcánico rodeado por los  lagos Riñihue, Panguipulli y Pirihueico, en la Región de Los Ríos, y una de las pocas conocidas hasta ahora. Pero hay más, un estudio liderado por Harriet Rawson, de la U. de Oxford (Reino Unido), junto a investigadores del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), detectó 75 erupciones en los últimos 14 mil años.

A través del análisis de depósitos de pómez y ceniza de los alrededores del volcán, fue posible reconstruir la historia del Mocho-Choshuenco. El primero, achatado, hace que el complejo esté considerado en el lugar 18 entre los volcanes más activos del país, mientras su compañero está erosionado por los hielos.

“Un registro más completo nos da una mejor comprensión de los posibles peligros futuros. Por ejemplo, qué áreas alrededor del volcán tienen mayor riesgo de flujos piroclásticos o lahares”, señala Rawson.

De acuerdo a la investigadora, el comportamiento volcánico varía a través del tiempo, y centrarse en las erupciones más jóvenes permite comprender el estilo, tamaño y frecuencia de potenciales erupciones futuras. “En Mocho-Choshuenco el registro geológico indica que las erupciones más grandes (similares en tamaño a Hudson 1991) ocurrieron principalmente hace más de 8.000 años, mientras que el registro más reciente está dominado por erupciones más pequeñas (más similar a Calbuco 2015)”.

El actual estudio, publicado en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, calculó una frecuencia eruptiva aproximada de 150 años. “Eso no significa que cada 150 años tenga que tener una erupción explosiva, porque en la naturaleza los ciclos no actúan con esa rigidez y regularidad, y hay muchísimos factores en juego”, explica el vulcanólogo Hugo Moreno, del Observatorio Volcanológico de Los Andes del Sur, coautor del estudio.

Pueden pasar 140, 165, 190 años o más. “Siempre se debe tener presente el contexto general: entre los volcanes Nevados de Chillán, en la Región del Biobío, y Calbuco, en la Región de Los Lagos, se encuentra la sección más activa del Arco Volcánico. O sea, es una cualidad propia del territorio, a la cual debemos acostumbrarnos”, enfatiza.

“No tenemos la suficiente precisión para estimar con exactitud la edad de la erupción ni evidencia de todas las erupciones anteriores. No podemos saber una frecuencia de erupción exacta, ni predecir cuándo ocurrirá la próxima erupción. Sin embargo, es importante estimar este valor de frecuencia. El nivel de observación del volcán dependerá en parte de ella. Un volcán más frecuentemente activo será observado con más atención”, indica Rawson.

Moreno explica que la importancia de este tipo de estudios es que revelan el comportamiento de volcanes cercanos, tanto a zonas pobladas como a fuentes de energía. “En este caso, se determinó que el Mocho es un volcán altamente explosivo, con erupciones de gran magnitud dentro de los recientes 12.000 años; también fue muy relevante el haber podido determinar la recurrencia promedio de erupciones explosivas. Esto tiene significancia por el impacto potencial sobre comunidades aledañas”, indica.

Hoy el volcán no tiene signos de una pronta erupción. “De acuerdo con su informe mensual, actualmente la actividad es baja y el nivel de alerta es verde. En el último mes, no detectaron ninguna emisión de gas, ni aumento de la temperatura en la superficie, solamente un pequeño número de terremotos pequeños, muchos de los cuales pueden estar asociados con el movimiento del glaciar”, dice Rawson.

Rodrigo Álvarez, director del Sernageomin, explica que es observado continuamente por el servicio. “La Red Nacional de Vigilancia Volcánica del Sernageomin, que monitorea a los 43 volcanes más peligrosos de Chile, tiene en este complejo volcánico cuatro estaciones sísmicas de banda ancha, una cámara web y un inclinómetro electrónico.  Hay además una estación sísmica en campo intermedio”, dice.

“Chile es un país vivo, con una corteza terrestre muy activa y con grandes peligros geológicos. Los de origen volcánico son menos riesgosos y frecuentes en comparación con aluviones, desbordes de cauces, caídas de roca, que anualmente generan más daño económico y pérdidas humanas”, sostiene Álvarez.

Tras la erupción del volcán Villarrica en marzo de 2015, surgieron antecedentes respecto de supuesta actividad superficial en el macizo Mocho, lo que fue desmentido en su oportunidad desde la Sernageomin. Sin embargo, inmediatamente surgieron los cuestionamientos entre la comunidad respecto de si estamos preparados o no para recibir una erupción del volcán Mocho Choshuenco, complejo que hoy en día llama la atención como destino turístico y no como un potencial peligro.

Con Información de la tercera

Diccionario útil:

Choshuenco: Lugar de aguas amarillas.

Pirehueico: Agua de glaciar.

Neltume: Lugar de libertados.

Huilo Huilo: Brote de colihues.