Opinión | Retiro de Fondos AFP: No cantemos victoria. Por Matías Foitzick


Opiniones RedPanguipulli:

En las últimas semanas se ha instalado la discusión sobre el retiro del 10% de los fondos de las cuentas individuales de capitalización de las AFPs de cada uno de los chilenos. Discusión que ha trascendido todo ámbito de nuestra sociedad pues el tema ha generado un gran interés en toda la ciudadanía.

Hace unos días se aprobó en general la idea de legislar, en lo que fue un despliegue casi inédito por parte del gobierno para frenar dicho proyecto de Reforma Constitucional. Sin embargo, y pese a todo el esfuerzo (presiones) del ejecutivo, 13 parlamentarios oficialistas dieron su apoyo sumado a todos los votos de la oposición, con lo que se logró aprobar la idea de legislar sobre el retiro de fondos.

Este inédito hecho generó una gran repercusión mediática, hemos visto a políticos y empresarios cercanos al gobierno y a los dueños de las AFPs, señalar que “un proyecto de este tipo atentaría contra la estabilidad democrática, social y económica del país”, los dichos en detalles lo pueden revisar en una carta publicada en el diario El Mercurio.

Nunca, desde que se crearon las AFPs por José Piñera -hermano del actual presidente- había visto a la clase política tan preocupada por las futuras pensiones de los chilenos y chilenas. En circunstancias en que hoy por hoy, una persona que trabajó toda su vida y cotizó la gran mayoría del tiempo, recibe una pensión miserable, que ronda entre los 100 mil y 200 mil pesos. En treinta años de democracia jamás había sido una preocupación la futura pensión de los chilenos y chilenas.

Todos los años se publica en los medios de comunicación las inmensas ganancias de las AFPs y en contrapartida, ante cualquier inestabilidad del sistema financiero mundial, las pérdidas que sufren sus afiliados, dineros que jamás son repuestos ni por el gobierno ni por las administradores, pero esas cifras no escandalizan a nadie, es “la legitima ganancia en un sistema neoliberal de mercado”.

Tampoco es de extrañar y no genera ningún inconveniente en el gobierno que las Fuerzas Armadas cuenten con un sistema de pensiones diferente, recibiendo grandes indemnizaciones al momento del retiro y pensiones millonarias. No me molesta que ellos reciban esas pensiones, lo que es indignante es que esas pensiones no sean para todos.

Particularmente no creo que el retiro de fondos sea una solución, pero entiendo el argumento en que se funda y lo apoyo totalmente. Sin embargo, en mi humilde opinión, debe existir una reforma estructural total sobre el sistema de pensiones, que le garantice pensiones dignas, con montos que estén por sobre la línea de la pobreza a todos y cada uno de los chilenos y chilenas, y otro punto importante, que no existan descolgados del sistema con pensiones privilegiadas financiadas con los impuestos que pagamos todos los chilenos y chilenas.

El título de esta columna se debe principalmente a que veo poco probable que finalmente el proyecto tenga “luz verde”, ya que aún no se aprueba en particular en la Cámara de Diputados, donde estos días el gobierno ha presionado fuertemente para cambiar el voto de los díscolos que aprobaron la idea de legislar. Pocos minutos antes de escribir estas líneas el gobierno lanzó un plan de “apoyo a la clase media” que a todas luces es insuficiente, pero lo publica un día antes de la votación en particular con la finalidad de “cambiar los votos” y de esta manera ofrecerle a los chilenas y chilenas “una mejor alternativa y que no insistan en el retiro de fondos”.

Luego viene el Senado donde el lobby será aún más fuerte para frenar el proyecto, y si los chilenas y chilenas nos seguimos imponiendo ahí, quedan las dos “cartitas bajo la manga” del gobierno, una es el veto presidencial al proyecto, y la otra es recurrir a su gran amigo el Tribunal Constitucional, que perfectamente puede declarar inconstitucional el proyecto de reforma constitucional, pues es un proyecto que implica gasto fiscal y no ha sido patrocinado por el gobierno, por lo que no podría ser legal un proyecto iniciado por moción parlamentaria que implique gasto fiscal, pues la actual Constitución lo prohíbe.

Muchas veces el debate de la reforma a la Constitución lo tratan de alejar del día de los chilenos y chilenas, el gran argumento es “no es necesario reformar la Constitución, basta con dictar algunas leyes comunes que mejoren la situación de la ciudadanía”. Acá les muestro un ejemplo clarísimo de lo vital que es una nueva Constitución que impida las injusticias que generan instituciones como las AFPs, y que también no deje de manos atadas a la ciudadanía cuando quiera terminar con los abusos, la discriminación, la usura, la desigualdad, en todo ámbito. 

Matías Foitzick

Abogado
Universidad Austral de Chile